Esta contribucion es opinion de Nora Melendez. (Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente reflejan las opiniones y puntos de vista y polizas de IHSD.)

Fatiga Pandémica. Es un término aún más personal para muchos de nosotros. Es el reconocimiento que ya estamos, en forma colectiva e individual, cansados hasta el hueso. Frustrados, más preocupados por nuestra salud, patrimonio y longevidad. Un día estamos bien y el próximo no tanto. Alcanzar los extremos emocionales es mucho más fácil.

Es difícil enfocarse, es duro empezar las tareas. Es más fácil perder la cordura sobre las cosas que alguna vez fueron tolerables. Los niños gritan, el trabajo es inestable, la casa un desastre. Que paso con esa persona estable quien podía con todo? A donde gano esa señora fuerte quien era la roca para los demás?

Hoy en día, se siente un poco más blanda debido a esas libritas ganadas al comer por el estrés.

A nosotros los padres de niños pequeños, quizá nos toco un poco más de suerte porque las pre-escolares pudieron abrir el pasado otoño. Pudimos recibir una poca de ayuda con la obligación de tener a TODOS los niños en casa, TODO el tiempo. Pero algunos niños mayores debieron tomar clases a distancia, que agrego la presión de educar en casa a nuestros hijos encima de las obligaciones existentes. Al mismo tiempo, tuvimos que balancear el trabajo fuera de casa, y las preocupaciones sobre el Coronavirus, y claro están los quehaceres; lavar la ropa, cocinar, la limpieza, comprar la despensa, el cuidado de niños que nunca se detuvieron.

Pensé en asistir a una fiesta de “Friendsgiving” con amistades que no había visto en más de un año. Estaba muy entusiasmada por poder compartir un rato con algunas de mis personas favoritas. Luego los contagios de Coronavirus subieron demasiado rápido. Tuve que estar de acuerdo con mis amigos que sería mejor posponer la fiesta. Fue muy decepcionante.

Ahora estamos a mediados de Diciembre y la Fatiga Pandémica es real. Hoy, por especial, se siente más abrumante y casi opresiva.

En algunos otros días, podría ser “Ok” juntarse con familiares en unas semanas. Podría ser buena idea viajar fuera del estado para conocer el nuevo nietecito. Podría que esté bien salir porque ha sido tan cauteloso todo el año. No conoce a nadie que haya sido infectado, y murió. Quizás sería un poco emocionante hacer algo un poco riesgoso. Las consecuencias no son tan inmediatas. Solo necesita un abrazo, en la vida actual!

Esta pandemia me tiene hasta el tope!

Estos y otros pensamientos similares son normales. Está bien que guste ver a su familia. Todos necesitamos esa conexión entre humanos y poder “librarnos” que tanto antes dimos por sentado. El Zoom nunca podrá duplicar los ricos cosquilleos que sentimos cuando la Abuela o Tia nos exprimen los cachetes.

Le recorde a mis esposo que, debido a otra situación personal, como luchamos el año pasado por mantener a nuestra familia unida. Y que este año, no podemos hacer nada más que ESTAR JUNTOS. El dijo que alguna vez no pudo imaginar la posibilidad de quedarse en casa sin trabajar. Que sería demasiado difícil cuidar a los niños todo el día. El mundo da muchas vueltas, y en muy poco tiempo volcó todo de lado. Nos reímos un poco sobre la ironía.

Sé que muchos otros padres de familia están fatigados también. Queremos que se detenga todo esto para sentir la normalidad de nuevo. Deseamos poder salir de pronto sin preocuparnos de que la muerte pueda tumbar nuestra puerta como consecuencia. Tengo la esperanza de que ese día llegue muy pronto.

Debemos trabajar juntos con nuestros expertos médicos, investigadores científicos, agencias gubernamentales, escuelas y comunidad para crear soluciones que nos protegen a todos. Así es como el Covid-19 será solo una memoria. Aunque este virus no desaparezca por completo, debemos seguir vigilando nuestro comportamiento, y ser paciente. Existe una nueva vacuna que promete ayudar, pero serán meses antes de que esté disponible a la mayoría de la población. Por ahora, el quedarnos en casa, y mantenernos ahí, es lo mejor que podemos hacer por los demás y por nuestros seres queridos.

Pero qué debemos hacer en el intermedio? Cómo podemos manejar la ansiedad, depresión/tristeza, aislamiento, y fatiga? La ansiedad resulta cuando nos sentimos fuera de control y tenemos demasiada incertidumbre. Esta pandemia nos ha traído muchas pérdidas, que puede resultar en la depresión. Cuando lidiamos con muchas cosas a la vez, y encima debemos contemplar asaltos a nuestra salud y finanzas, nos sentimos fatigados.

Es importante cuidarse a uno mismo primero. Los padres de familia tenemos fama de siempre pensar en los demás, antes de uno mismo. Tiene mi permiso de ser un poco más egoísta en estos días. Lo importante es recordar que si usted no se encuentra bien, los demás pueden sufrir por eso. Tómese un tiempo para sentarse y respirar profundo, para meditar. Más oxígeno a su cerebro le ayudará a pensar más claramente.

Salga de las redes sociales. Más recientemente, baje un rompecabezas de bloques para pasar el tiempo y hago click en ese antes de mi otro sitio favorito. Mi tiempo de “desplazamiento de la perdición” ha rebajado mucho. También programé recordatorios para mi niño del Kinder para su clases en línea. Alexa le recuerda de hacer su trabajo de mi parte. Así que programar tiempos de descanso para uno mismo también es importante. Corte una rebanada de tiempo después del almuerzo, tiempo para leer un libro o cualquier actividad favorita que recargue sus baterías. El auto-cuidado activo, o el ejercicio, repondra su energía, le dará un aumento de serotonina y ayuda a reducir el estrés. Invite a sus amigos, o a su pareja. Pueden platicar al rodear la cuadra, con mascarilla por supuesto. Si sus amigos no viven cerca o si es padre soltero, un tiempo aparte de los niños y la lista de quehaceres que nunca termina, es grandioso. O lleve a los niños, el caminar le hace bien a sus cuerpecitos también.

Durante estos tiempos tan duros, al tomar decisiones duras y el haber tratado con los problemas más difíciles, tenemos el consuelo de saber que vamos a salir de esto algún día, pero solo si continuamos cuidándonos el uno al otro.

Porque como humanos, cuidarnos entre todos es nuestro patrimonio y también nuestra responsabilidad.

Quizá será imposible regresar a la vida anterior. Hoy, estamos realizando la nueva existencia que tendremos en el 2021. Este año, fuimos obligados a ser más creativos, más flexibles, a esquivar rápidamente, a imaginarnos de nuevo como individuos entre un mundo tan interconectado e interdependiente. Mi esposo aprendió que estar con su familia es realmente importante y que el cuidado de niños no es tan aterrador. Yo aprendí que cuando me sienta más fatigada, es más importante cuidarme a mi misma primero, aun cuando sea lo último en mi lista.